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27.11.19

Crío (Κρεῖος​ o Κρίος)

El Titán Crío

Crío (Κρεῖος​ o Κρίος) era uno de los Titanes de la primera generación, y por lo tanto uno de los dioses que precedieron al reinado de Zeus.

Crío es un dios griego que es poco mencionado en las fuentes sobrevivientes, con sólo unos pocos detalles de la deidad.

Crío fue un titán durante la era pre-olímpica. Conformó la lista de los 12 grandes titanes que gobernaron antes de la titanomaquia, y que desempeñaron papeles que caracterizaban ciertos planos de la vida y del universo. Su nombre proviene del griego “Κριός”, que significa “carnero” y “Aries”. El titán Crío le da el nombre al símbolo del zodiaco Aries.

Crío fue el titán que gobernaba a todos los rebaños y las manadas que existían durante toda la época de su mandato. Su papel en la mitología griega no fue muy representativo a comparación del de algunos de sus hermanos.

El titán Crío
Crío como protector de los ganados
Crío era uno de los Titanes mayores, los doce vástagos de Urano (Cielo) y Gea (Tierra), y por lo tanto hermano de Cronos, Hiperión, Jápeto, Ceo, Océano, Rea, Tetis, Tea, Temis, Mnemósine y Febe.

Nació de la unión del dios del cielo Urano y la madre tierra Gea. Gea creó de su propia voluntad a Urano, para poder relacionarse con él y formar así una línea pura de titanes, que representaran elementos esenciales.

En la antigua gracia lo consideraban uno de los titanes más débiles, pero de igual forma toda su historia estuvo envuelta en luchas y algunos triunfos.

Crío y la castración de Urano
Alegoría de Crío
Crío cobra protagonismo durante la caída de su padre Urano, que en un momento dado fue la deidad suprema. Gea conspiró con sus hijos, y cuando Urano descendió de los cielos para aparearse con ella, Crío, Ceo, Hiperión y Jápeto sujetaron a su padre, mientras que Crono lo castró con una hoz adamantina.

Se decía que Crío mantuvo sujeto a Urano en el rincón sur de la tierra, y que después de eso, Crío estaría asociado con el Pilar Sur del Cosmos.

Crío, Dios de las constelaciones
Crío, Dios de las constelaciones
Nominalmente, Crío era llamado el dios griego de las constelaciones, aunque su hermano, Océano, también tenía cierto poder sobre los cuerpos celestes. Como dios de las constelaciones, Crío fue quizás también gobernante sobre el año como un período de tiempo, al igual que Hiperión se vinculó con los días y meses.

El nombre de Crío es normalmente traducido como “carnero”, y como tal el dios es a menudo asociado con la constelación de Aries, aunque la constelación en sí misma se dice que es una representación de Crisómalo, el carnero de Oro, que llevó a Frixo a un lugar seguro.

Crío y Euribia
Euribia, esposa de Crío
Los Titanes mayores a menudo se asociaban entre sí, pero el caso de Crío es diferente porque el Titán encontró una esposa en la forma de Euribia, una hija de Ponto (Mar) y Gea.

Con Euribia, Crío se convertiría en padre de tres hijos, Astreo, Perses y Palas.
  • Astreo se casó con Eos, quien era una aurora, engendraron varios hijos, entre ellos resaltan los dioses de Mercurio, Venus, Saturno y Júpiter. Astreo representaba los diversos cuerpos del universo, como lo son los planetas y las estrellas.
  • Palante se relacionó con Estigia, quien era una oceánida hija del titán Océano y la titánide Tetis, este titán de segunda generación representaba la sabiduría, tuvo a cuatro hijos, Zelo, Cratos, Bía y Niké.
  • Perses se casó con la hija de Ceo y Febe Asteria. Este era el titán de la destrucción y de la ruina. Perses solo tuvo una descendencia y fue la gran diosa Hécate. Los hijos de Crío también eran titanes, pero ellos pertenecían a la segunda línea o generación.
Crío y la Titanomaquia
Personificación de Crío
Los Titanes, incluyendo a Crío, serían derrocados cuando Zeus llegara al poder. Este cambio de gobierno se produjo al final de una guerra de diez años conocida como la Titanomaquia.

Pocos detalles de la Titanomaquia han sobrevivido hasta nuestros días, pero probablemente es acertado decir que Crío luchó junto a la mayoría de los otros Titanes masculinos contra Zeus y sus aliados.

Los Titanes luchaban desde el Monte Otris, mientras que Zeus luchaba desde el Monte Olimpo.

Zeus y sus aliados salieron victoriosos en la guerra de diez años, y aquellos que se opusieron a él fueron castigados por Zeus.

La derrota en la Titanomaquia vería a Crío encarcelado por toda la eternidad dentro del Tártaro.

Océano (Ώκεανός)

Océano, uno de los principales dioses del agua de la mitología griega.

Océano (Ώκεανός) era uno de los principales dioses del agua de la mitología griega. Océano era un poderoso dios del panteón griego, y de él, en última instancia, se dice que surgió todo el agua dulce del mundo. Océano fue el titán del “mar” durante toda la edad de oro. Es uno de los 12 hijos de Gea, la madre tierra y Urano, el titán del inmenso cielo. Se encarga de representar todas las superficies marinas poco conocidas del planeta tierra. Fue uno de los titanes con mayor importancia y protagonismo, ya que lo consideraban como un ser inmenso.

El dios Titán Océano
Personificación de Océano
Océano vino de la generación anterior a la de Zeus, porque Océano era un dios Titán, el hijo de Urano (Cielo) y Gea (Tierra).

Océano fue considerado como el primogénito de los 12 dioses Titanes, pero fue seguido rápidamente por 5 Titanes masculinos y 6 Titanes femeninos (o titánides).
La madre tierra formo de su propio ser al gran Urano, titán de los cielos, para luego unirse a él y engendrar a los 12 titanes, entre ellos a Océano. En la antigüedad muchos creyentes de la mitología griega consideraban a Océano como el titán de todas las superficies marinas, desde los pequeños mares hasta los inmensos océanos, esto se debía a que conocían poca porción de las tierras del mundo.

Al pasar el tiempo se empezaron a conocer nuevas tierras, y con ello destronaron a Océano como el titán de todas las aguas, dándole todo el cargo a Poseidón. A partir de ese momento Océano empezó a gobernar en las aguas menos conocidas por los pobladores, tales como los ríos y torrentes.

Este titán fue el único de los hombres entre sus hermanos que no colaboro en la rebelión contra su propio padre Urano para poder liberarse de su maltrato y de su gobierno, a pesar de no apoyar este movimiento organizado por su hermano Cronos y su madre Gea, recibió un papel importante en la era pre-olímpica.

Luego del derrocamiento de Urano, llego al mando su hermano Cronos, quien fue el gobernante durante un período. Tiempo después se formó la guerra entre los dioses liderados por Zeus y los titanes liderados por Cronos, pero en esta batalla océano tampoco participo, dándole la espalda a su hermano. A pesar de no haber participado, no se salvó de ser enviado al tártaro junto a sus hermanos por el Dios Zeus.

Océano se casó con su propia hermana Tetis, engendraron todos los ríos que se conocen en el mundo, siendo estos los de sexo masculino, y todos los arroyos, cascadas y demás cuerpos de agua los de sexo femenino, además de todas las ninfas que cuidaban y protegían las aguas. Entre sus hijos más representativos está el rio Nilo. En total fueron más de tres mil hijos que nacieron de esta unión.

Océano y la caída de Urano
 
Alegoría de Océano
El aumento de la importancia de Océano se debe a la caída de su padre Urano.

La madre de Océano, Gea, comenzó a conspirar para derrocar a Urano, pues Gea estaba molesta por el encarcelamiento de sus hijos, los Cíclopes y los Hecatónquiros, dentro del Tártaro.

Finalmente, convencieron a Cronos de blandir una hoz inflexible contra su padre, así que cuando Urano descendió de los cielos para aparearse con Gea, Cronos lo castró, mientras que los otros Titanes mantuvieron a su padre sujeto en el suelo.

Ahora bien, en general se consideraba que Océano no sujetaba a Cronos, ya que Océano no fue nombrado como uno de los Pilares de la Tierra, a diferencia de los otros cuatro hermanos, Crío, Ceo, Jápeto e Hiperión.

Cronos tomaría el manto de la nueva deidad suprema del panteón griego, y a Océano se le daría el dominio sobre las aguas del mundo.

Características del titán Océano
Personificación de Océano (izq.) en el Altar de Pérgamo
Océano posee ciertas características que lo hacen ser uno de los titanes más importantes:


  • Siempre se mantuvo pasivo en cuanto a las rebeliones y batallas que sucedieron en su entorno.
  • Lo representaban como un hombre sumamente fuerte y musculoso, con grandes tenazas de cangrejo o cuernos en su cabeza, barba larga y espesa y forma de serpiente en la parte inferior de su cuerpo.
  • Algunas personas lo representaban cargando un pez en una mano y una serpiente enrollada en la otra.
  • Océano inspiró a muchos artistas a realizar obras con su imagen, una de las más importantes es su representación en la fontana di Trevi en Roma.
  • Fue un buen gobernante, siempre mantenía la calma en sus territorios y entre sus hijos las oceánides y los oceánidas.
Océano, dios griego del agua dulce
Océano
Por supuesto, ya existían dioses del agua antes de Océano, sobre todo Ponto, el dios del mar, perteneciente a los protogonos. Sin embargo, Ponto se equiparaba con el Mar, mientras que se creía que el Océano dominaba la tierra que rodeaba el río que se creía yacía más allá de los Pilares de Heracles. Por lo tanto, originalmente, Océano era un dios de agua dulce, y la fuente última de toda el agua dulce que se encuentra en la tierra.

Océano residiría en un magnífico palacio bajo la superficie de su dominio, al igual que su esposa, la mujer Titán Tetis.

Sólo en la antigüedad posterior se descubrió que las aguas más allá de los Pilares de Heracles no eran de agua dulce, sino saladas, al igual que las aguas del Mediterráneo, y entonces Océano comenzó a entrelazarse con el Ponto.

Hijos de Océano
Representación de Océano

Para explicar la presencia de agua dulce en las masas terrestres conocidas, se dijo que cada fuente de agua dulce era un hijo de Océano; y como tal, Océano se convirtió, por Tetis, en padre de 3.000 hijos y 3.000 hijas.

Los hijos de Océano eran los Oceánidas (o Potamoi), los dioses griegos de los ríos, mientras que las hijas de Océano eran las Océanides, las ninfas de agua dulce de los lagos, estanques, estanques, manantiales y nubes de lluvia.

Por supuesto, no todos los 6000 hijos de Océano fueron nombrados en fuentes antiguas, pero una y otra vez, algunos hijos de Océano aparecerían en cuentos mitológicos. Los Potamoi aparecían a menudo como oponentes de los héroes, pues Aquiles luchaba contra Scamander durante la guerra de Troya, mientras que Aqueloo luchaba contra Heracles por la mano de Deyanira.


Muchas de las oceánides también aparecerían como amantes de otros dioses, y Doris, se convirtió en la esposa de Nereo. Zeus también tenía muchas amantes Oceánides, incluyendo a Metis o Eurínome.

Océano y la Titanomaquia
Océano
Así como Océano no había participado en el derrocamiento de Urano, también se dijo que Océano no participó durante la Titanomaquia, la Guerra de los Titanes, donde sus hermanos lucharon contra Zeus y sus aliados.

Algunos también cuentan cómo Océano aconsejó a su hija Estigia, que ella debería ponerse del lado de Zeus durante la guerra, y como resultado Estigia fue famosa por ser la primera en aliarse con la causa de Zeus.

Durante los combates, Hera, y posiblemente Deméter y Hestia también, fueron puestos al cuidado de Océano, donde vivieron hasta que terminaron los combates. Por lo tanto, se decía que Hera consideraba a Océano y Tetis como figuras parentales. Algunos también cuentan cómo las mujeres Titanes también permanecieron allí a salvo durante los diez años de la guerra.


Con la victoria de Zeus al final de la Titanomaquia, el cosmos se dividió entre Zeus, Hades y Poseidón; con Poseidón dado el dominio sobre el agua de la tierra. Como Océano no había ido en contra de la voluntad de Zeus, le fue dado para gobernar su propio reino más allá de los Pilares de Heracles, mientras que Poseidón se convirtió en el gobernante del Mediterráneo, a pesar de los Potamoi y las Oceánides se consideraban serviles al dios olímpico.

Océano y los cuerpos celestes
Personificación de Océano en la Fontana di Trevi
A pesar de ser un dios griego del agua, Océano estaba estrechamente asociado con los cuerpos celestes, ya que las procesiones a través del cielo, en sus carros asociados, de Helios (Sol), Eos (Amanecer) y Selene (Luna), todos terminarían en el reino de Océano. Entonces los dioses viajaban, ya sea en la superficie de Océano, o bajo la superficie del río, para volver a su punto de partida, para que su procesión pudiera comenzar de nuevo al día siguiente.

También muchas de las constelaciones se sumergirían en el reino de Océano, pero, como es sabido, Hera pediría que se prohibiera a la constelación de Calisto (Osa Mayor) beber o bañarse en las aguas de Océano, así que en la antigüedad, ninguna parte de la constelación se hundía bajo el horizonte.

Océano aparece en cuentos mitológicos, pero rara vez como sobreviviente. Sin embargo, aparece en una de las aventuras de Heracles, pues cuando Heracles viaja a la isla de las Hespérides, Heracles amenaza al dios, hasta que Océano calma las olas que amenazaban con aplastar el barco de Heracles.

20.11.19

Urano (Οὐρανός)


Urano (Οὐρανός) es un titán primordial personificador del cielo. En la mitología griega, según la versión de Hesíodo de la línea temporal de las deidades griegas, Urano fue clasificado como un protogono, uno de los dioses primordiales de la antigua Grecia. Para ello, Urano nació de Gea (Tierra), sin padre involucrado.

Urano, fue en un tiempo el dios más importante dentro del panteón griego de deidades; dos generaciones antes del gobierno de Zeus, Urano era la deidad suprema del cosmos.

Urano tomó el manto de la deidad suprema, y engendró seis hijos con Gea: los tres Cíclopes (Brontes, Arges y Estéropes) y los tres Hecatónquiros llamados Briareo (“el fuerte”), Giges (“el de la tierra”) y Coto (“el rencoroso”); ambos grupos eran poderosos gigantes.

De hecho, tal era el poder de estos gigantes que Urano se preocupaba por su propia posición como deidad suprema. Así que, Urano decidió encerrar a sus propios hijos en el vientre de Gea.

Doce hijos más nacieron entonces entre Urano y Gea, seis hijos y seis hijas; los hijos fueron Cronos, Crío, Ceo, Hiperión, Jápeto y Océano, mientras que las hijas fueron Rea, Febe, Temis, Tea, Tetis y Mnemósine. El conjunto de estos 12 niños de Urano era conocido como los Titanes.

Urano desconfiaba menos del poder de los Titanes que de los Cíclopes y hecatónquiros, por lo que permitió que estos 12 niños vagaran libremente. Esta decisión llevaría finalmente a su caída.

Encerrar a los Cíclopes y Hecatónquiros dentro de la tierra causó a Gea un gran dolor físico, por lo que conspiró con los Titanes para derrocar a su padre. Eventualmente el levantamiento siguió adelante, y cuando Urano descendió a la tierra para aparearse con Gea, los cuatro hermanos Crío, Ceo, Hiperión y Jápeto, sujetaron a su padre desde las cuatro esquinas de la tierra, mientras que Crono blandió una hoz inflexible para castrar a Urano.

Crono permitió al Castrado Urano ascender una vez más a los cielos, pero Urano había perdido la mayoría de sus poderes, y ya no tenía fuerza para ser la deidad suprema, y así Crono sucedió a Urano como dios supremo del panteón griego.

La castración de Urano hizo que el dios del cielo griego se convirtiera en padre de más niños. Cuando la sangre de Urano cayó sobre Gea, nacieron los Gigantes, una raza de 100 gigantes problemáticos, las Erinias (Furias), las tres diosas de la venganza, y las Melíades, las ninfas de los bosques de fresnos.

Otra hija nació de Urano cuando su miembro castrado cayó en las aguas de la tierra, esta era Afrodita, la diosa griega de la belleza.

Mientras el castrado Urano ascendía a los cielos, el dios del cielo profetizó que así como su propio hijo lo había derrocado, también el hijo de Cronos lo usurparía.

Cronos trataría de eludir la profecía encarcelando a sus hijos comiéndoselos, pero Zeus evitó tal destino, y guiaría a sus aliados en una guerra contra los Titanes, llamada Titanomaquia. Urano no se involucraría en la lucha, pero la guerra fue de tal intensidad, que los mismos cielos fueron sacudidos gravemente.

El daño infligido a Urano durante la guerra fue tal que después del fin de la Titanomaquia, Zeus castigaría a Atlas haciendo que el Titán sostuviera el cielo (Urano) por toda la eternidad. Y por supuesto, Zeus se convertiría en la tercera deidad suprema del panteón griego.




19.11.19

Ponto (Πόντος)

Personificación de Ponto

Ponto (Πόντος) era considerado uno de los dioses originales del panteón griego, uno de los protogonos, o deidades primogénitas. Hesíodo, en la Teogonía, nombró a Ponto como el hijo de Gea (Tierra) nacido sin padre, aunque Higinio (Fabulae) nombró a Éter (Día) como el padre de Ponto.

En primer lugar, los antiguos griegos consideraban el Ponto como la personificación del mar Mediterráneo, y el nombre del dios puede traducirse como “el camino”, una indicación de la importancia del Mediterráneo como carretera de mercancías, así como proveedor de alimentos. El papel, sin embargo, pasaría a Poseidón con el ascenso de los dioses olímpicos, y como resultado Ponto fue marginado.

Fue padre con Gea de los ancianos del mar, Nereo y Taumante (el sobrecogedor ‘milagro’ del mar), de los aspectos peligrosos del mar, Forcis y su esposa y hermana Ceto, y de la diosa Euribia. Con Talasa (cuyo nombre significa simplemente ‘mar’) fue padre de los Telquines.

Hoy en día, la mayoría de la gente piensa en Poseidón como el dios del mar de la mitología griega, pero Poseidón era en realidad sólo uno de los muchos dioses del mar, y una llegada relativamente tardía al Panteón de las deidades griegas. Antes de Poseidón había una serie de dioses asociados con el mar, entre ellos el dios primordial Ponto.


3.11.19

Érebo (Ἔρεβος)



En la mitología griega, Érebo (‘oscuridad’, ‘negrura’ o ‘sombra’) era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos (Σκότος). Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos. Era descendiente de Caos solo, hermano de Nix y padre con esta de Éter, Hemera y Dolos.

La tradición órfica afirmaba que Érebo era hijo de Chronos y Ananké. Autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nix. Moros, Caronte, Eleos, Ftono, Geras y las Keres se contaban entre ellos.

Nix arrastraba las oscuras nieblas de Érebo por los cielos llevando la noche al mundo, mientras Hemera las esparcía trayendo el día. Nix bloqueaba la luz de Éter (el aire superior brillante y luminoso) y Hemera despejaba la oscuridad permitiendo que el Éter volviese a iluminar la tierra. (En las antiguas cosmogonías se consideraba que la fuente del día era el Éter o atmósfera brillante y no el sol.)

De acuerdo a algunas leyendas posteriores, Érebo era parte del Hades, el inframundo, e incluso a veces se usaba como sinónimo. Él era el lugar por donde los muertos tenían que pasar inmediatamente después de fallecer. Después, Caronte los portaba cruzando el río Aqueronte, y entraban al Tártaro, el verdadero inframundo.

Interpretación de Érebo

2.11.19

Eros (Έρως)



Eros (Ἔρως) es el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Nicte y Erebo pero también se decía que fue de Afrodita y Ares aunque según 'El banquete' de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor. En el pensamiento griego parece haber dos aspectos en su concepción:

  • En el primero es una deidad primordial que encarna no solo la fuerza del amor erótico sino también el impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza, la Luz primigenia que es responsable de la creación y el orden de todas las cosas en el cosmos. 
  • En la Teogonía de Hesíodo, el más famoso de los mitos de creación griegos, Eros surgió tras el Caos primordial junto con Gea, la Tierra, y Tártaro, el Inframundo. De acuerdo con la obra de Aristófanes 'Las aves', Eros brotó de un huevo puesto por la Noche (Nix), quien lo había concebido con la Oscuridad (Érebo). En los misterios eleusinos era adorado como Protógono (Πρωτόγονος), el ‘primero en nacer’.

Posteriormente aparece la versión alternativa que hacía a Eros hijo de Afrodita con Ares (más comúnmente), Hermes o Hefesto, o de Poros y Penia, o a veces de Iris y Céfiro. Este Eros era un ayudante de Afrodita, que dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales.

En algunas versiones tenía dos hermanos llamados Anteros, la personificación del amor correspondido, e Hímero, la del deseo sexual.

La adoración de Eros era poco común en la Grecia más antigua, pero más tarde llegaría a estar muy extendida. Fue adorado fervientemente por un culto a la fertilidad en Tespia y jugó un importante papel en los misterios eleusinos. En Atenas, compartió con Afrodita un culto muy popular y se le consagraba el cuarto día de cada mes.

Eros, muy enfadado con Apolo al haber bromeado éste sobre sus habilidades como arquero, hizo que se enamorase de la ninfa Dafne, hija de Ladón, quien lo rechazó. Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

La historia de Eros y Psique tiene una larga tradición como cuento popular del antiguo mundo grecorromano mucho antes de que fuera escrita, por primera vez en la novela latina de Apuleyo 'El asno de oro', siendo una evidente e interesante combinación de roles. La propia novela tiene el estilo picaresco romano, aunque Psique y Afrodita retienen su carácter griego, siendo Eros el único cuyo papel procede de su equivalente en el panteón romano.

La historia es narrada como digresión y paralelo estructural al argumento principal de la novela de Apuleyo. Narra la lucha por el amor y la confianza entre Eros y la princesa Psique, cuyo nombre es difícil de traducir apropiadamente, pues trasciende los idiomas griego y latino, pero puede considerarse que significa ‘alma’, ‘mente’, o mejor ambas. Afrodita estaba celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, y así ordenó a su hijo Eros que la hiciera enamorarse del hombre más feo del mundo. Pero el propio Eros se enamoró de Psique, y la llevó por arte de magia a su casa. Su frágil paz fue arruinada por una visita de las celosas hermanas de Psique, quienes hicieron que ésta traicionara su confianza. Herido, éste la expulsó y Psique vagó por la tierra, buscando a su amor perdido. Apuleyo atribuye en su obra una hija de Eros a Psique, Hedoné, cuyo nombre significa ‘placer’.


1.11.19

Gea (Γῆ)


La Teogonía de Hesíodo cuenta​ cómo, tras el Caos, surgió Gea (Γῆ) «la de amplio pecho», la eterna fundación de los dioses del Olimpo. De su propio ser, «sin mediar el grato comercio», trajo a Urano, el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a las colinas, y también a Ponto, la infructuosa profundidad del mar.

Hesíodo menciona que Gea concibió más descendencia con Urano. Primero, los Cíclopes, gigantes de un solo ojo constructores de murallas, a los que posteriormente se les dieron nombres: Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’): «El vigor, la fuerza y los recursos presidían sus actos.» Luego añade los tres terribles hijos de cien manos de la Tierra y el Cielo, los Hecatónquiros, Coto, Briareo y Giges, cada uno con cincuenta cabezas.

Urano escondió a cíclopes y hecatónquiros en el Tártaro para que no vieran la luz, regocijándose de su maldad. Esto provocaba dolor a Gea (el Tártaro era su vientre), por lo que creó un pedernal gris (o adamanto) y de éste fabricó una gran hoz, y reuniendo a los titanes les pidió obediencia. Solo Crono, el menor, se atrevió a tomar la hoz y castró a su padre cuando este se acercó a Gea para yacer con ella. De las gotas de sangre y Gea concibió aún a más hijos: las fuertes Erinias, los Gigantes con armadura y las Melias (ninfas de los fresnos).

Crono arrojó al mar los testículos de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Tras la castración de Urano, Gea parió a Equidna y Tifón, engendrados por Tártaro. De su hijo Ponto tuvo a las deidades marinas Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Con Éter tuvo a Ergía, la diosa de la pereza y la holgazanería.

Interpretación de Gea.

31.10.19

Tártaro (Τάρτᾰρος)


En la mitología griega, el Tártaro (Τάρτᾰρος) es tanto una deidad como un lugar del mundo inferior, más profundo incluso que el Hades.

En su Teogonía, Hesíodo cuenta que Tártaro era una de las deidades primordiales, junto con Caos, Gea y Eros, y padre de Tifón. También asevera que un yunque de bronce caerá desde el cielo durante nueve días hasta alcanzar la Tierra, y que tardará nueve días más en caer desde ahí al Tártaro. En la Ilíada, Zeus dice que el Tártaro está «tan por debajo del Hades como la tierra lo está del cielo». Al ser un lugar tan alejado del sol y tan profundo en la tierra, está rodeado por tres capas de noche, que rodean un muro de bronce que a su vez abarca el Tártaro.

Mientras que, según la mitología griega, el Hades es el hogar de los muertos, el Tártaro tiene además una serie de habitantes. Cuando Cronos, el Titán reinante, tomó el poder encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Zeus los liberó para que le ayudasen en su lucha con los Titanes. Los dioses del Olimpo terminaron derrotándolos y arrojaron al Tártaro a muchos de ellos (Atlas, Crono, Epimeteo, Metis, Menecio y Prometeo son algunos de los que no fueron encerrados). En el Tártaro los prisioneros eran guardados por gigantes, cada uno con 50 enormes cabezas y 100 fuertes brazos, llamados Hecatónquiros. Más tarde, cuando Zeus venció al monstruo Tifón, hijo de Tártaro y Gea, también lo arrojó al mismo pozo.

En mitologías posteriores, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecua al crimen. Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso.

Interpretación de Tártaro.

30.10.19

Caos (Χάος)

     
        Caos (Χάος), el vacío era lo primero de todo, el origen de todo, el espacio vacío e insondable al principio del tiempo. Pero, era más que un vacío enorme.

        Según Hesíodo, Caos fue lo primero que existió, y luego enumera otras figuras cosmogónicas elementales como Gea (la Tierra), Tártaro (el Abismo) y Eros (el Deseo). Pero Caos no engendró estos dioses, sino que es el cabeza o quien les manda: Nix (la Noche) y Érebo (las Tinieblas) y los hijos de éstos, Éter (el Firmamento) y Hemera (el Día) sus nietos.

       Hesíodo imagina el Caos como algo mucho más tangible que un abismo sin fondo. En un momento de la Titanomaquia, Zeus arroja sus rayos sobre los Titanes y, en palabras del poeta clásico, Caos es desgarrado por un calor asombroso y compara este hecho con el acercamiento entre Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). Además, Hesíodo parece incluso sugerir que poco después Caos es una especie de morada, más allá de la cual viven los Titanes. Si es así, Caos tendría que ser el lúgubre punto medio localizado entre la Tierra y Tártaro -que es donde los Titanes son desterrados-.
   
Caos, mitología griega clásica, dioses griegos primigenios
Icono representativo del dios griego primigenio Caos (Χάος)