20.11.19

Urano (Οὐρανός)


Urano (Οὐρανός) es un titán primordial personificador del cielo. En la mitología griega, según la versión de Hesíodo de la línea temporal de las deidades griegas, Urano fue clasificado como un protogono, uno de los dioses primordiales de la antigua Grecia. Para ello, Urano nació de Gea (Tierra), sin padre involucrado.

Urano, fue en un tiempo el dios más importante dentro del panteón griego de deidades; dos generaciones antes del gobierno de Zeus, Urano era la deidad suprema del cosmos.

Urano tomó el manto de la deidad suprema, y engendró seis hijos con Gea: los tres Cíclopes (Brontes, Arges y Estéropes) y los tres Hecatónquiros llamados Briareo (“el fuerte”), Giges (“el de la tierra”) y Coto (“el rencoroso”); ambos grupos eran poderosos gigantes.

De hecho, tal era el poder de estos gigantes que Urano se preocupaba por su propia posición como deidad suprema. Así que, Urano decidió encerrar a sus propios hijos en el vientre de Gea.

Doce hijos más nacieron entonces entre Urano y Gea, seis hijos y seis hijas; los hijos fueron Cronos, Crío, Ceo, Hiperión, Jápeto y Océano, mientras que las hijas fueron Rea, Febe, Temis, Tea, Tetis y Mnemósine. El conjunto de estos 12 niños de Urano era conocido como los Titanes.

Urano desconfiaba menos del poder de los Titanes que de los Cíclopes y hecatónquiros, por lo que permitió que estos 12 niños vagaran libremente. Esta decisión llevaría finalmente a su caída.

Encerrar a los Cíclopes y Hecatónquiros dentro de la tierra causó a Gea un gran dolor físico, por lo que conspiró con los Titanes para derrocar a su padre. Eventualmente el levantamiento siguió adelante, y cuando Urano descendió a la tierra para aparearse con Gea, los cuatro hermanos Crío, Ceo, Hiperión y Jápeto, sujetaron a su padre desde las cuatro esquinas de la tierra, mientras que Crono blandió una hoz inflexible para castrar a Urano.

Crono permitió al Castrado Urano ascender una vez más a los cielos, pero Urano había perdido la mayoría de sus poderes, y ya no tenía fuerza para ser la deidad suprema, y así Crono sucedió a Urano como dios supremo del panteón griego.

La castración de Urano hizo que el dios del cielo griego se convirtiera en padre de más niños. Cuando la sangre de Urano cayó sobre Gea, nacieron los Gigantes, una raza de 100 gigantes problemáticos, las Erinias (Furias), las tres diosas de la venganza, y las Melíades, las ninfas de los bosques de fresnos.

Otra hija nació de Urano cuando su miembro castrado cayó en las aguas de la tierra, esta era Afrodita, la diosa griega de la belleza.

Mientras el castrado Urano ascendía a los cielos, el dios del cielo profetizó que así como su propio hijo lo había derrocado, también el hijo de Cronos lo usurparía.

Cronos trataría de eludir la profecía encarcelando a sus hijos comiéndoselos, pero Zeus evitó tal destino, y guiaría a sus aliados en una guerra contra los Titanes, llamada Titanomaquia. Urano no se involucraría en la lucha, pero la guerra fue de tal intensidad, que los mismos cielos fueron sacudidos gravemente.

El daño infligido a Urano durante la guerra fue tal que después del fin de la Titanomaquia, Zeus castigaría a Atlas haciendo que el Titán sostuviera el cielo (Urano) por toda la eternidad. Y por supuesto, Zeus se convertiría en la tercera deidad suprema del panteón griego.




19.11.19

Ponto (Πόντος)

Personificación de Ponto

Ponto (Πόντος) era considerado uno de los dioses originales del panteón griego, uno de los protogonos, o deidades primogénitas. Hesíodo, en la Teogonía, nombró a Ponto como el hijo de Gea (Tierra) nacido sin padre, aunque Higinio (Fabulae) nombró a Éter (Día) como el padre de Ponto.

En primer lugar, los antiguos griegos consideraban el Ponto como la personificación del mar Mediterráneo, y el nombre del dios puede traducirse como “el camino”, una indicación de la importancia del Mediterráneo como carretera de mercancías, así como proveedor de alimentos. El papel, sin embargo, pasaría a Poseidón con el ascenso de los dioses olímpicos, y como resultado Ponto fue marginado.

Fue padre con Gea de los ancianos del mar, Nereo y Taumante (el sobrecogedor ‘milagro’ del mar), de los aspectos peligrosos del mar, Forcis y su esposa y hermana Ceto, y de la diosa Euribia. Con Talasa (cuyo nombre significa simplemente ‘mar’) fue padre de los Telquines.

Hoy en día, la mayoría de la gente piensa en Poseidón como el dios del mar de la mitología griega, pero Poseidón era en realidad sólo uno de los muchos dioses del mar, y una llegada relativamente tardía al Panteón de las deidades griegas. Antes de Poseidón había una serie de dioses asociados con el mar, entre ellos el dios primordial Ponto.


4.11.19

Moros (Μορος)

El dios griego Moros (Μορος) era hijo de Nix y de Érebo. Como su madre, Moros era invisible y oscuro. Era uno de los llamados «dioses oscuros» junto con sus hermanos Tánatos (Muerte), las Keres, Hipnos (Sueño) y los Oniros (la tribu de los sueños).

Se dice que todos los demás dioses estaban sometidos a Moros, y que era el único poder al que tenía que someterse Zeus, el más poderoso de ellos. Sus leyes estaban escritas en un lugar al que los dioses podían acudir a consultarlas. Sus ministras eran las tres Moiras, personificaciones femeninas del destino. Para romper con él, se reintrodujo el Caos en el mundo.


Nix (Νύξ)


En la mitología griega, Nyx (Νύξ) era la diosa primordial de la noche. También es llamada Nicte, en la Teogonía de Hesíodo, Nix nació de Caos. Su descendencia es mucha, y reveladora. Con su hermano Érebo (Oscuridad), la Noche concibió a Éter (Puro brillo, Luminosidad) y Hemera (Día). Más tarde, por sí misma y sin intervención masculina, Nix engendró a Moros (Destino), Ker (Perdición), Tánatos (Muerte), Hipnos (Sueño), Geras (Vejez), Ezis (Dolor), Apate (Engaño), Némesis (Castigo merecido), Eris (Discordia), Filotes (Amistad, Ternura), Momo (Burla), las Hespérides (Hijas de la Tarde), los Oniros (los Sueños), las Keres (espíritus de la destrucción y muerte) y las Moiras (Destino).​

En su descripción del Tártaro, Hesíodo añade que Hemera, quien ahora es hermana de la Noche en vez de su hija, abandonaba el Tártaro justo cuando Nyx entraba en él; cuando Hemera volvía, Nyx se marchaba.

Se cuenta como en el principio sólo reinaba el Caos o la Nada y de él surgieron los dioses primordiales, los cuales fueron los que dieron origen a todos los demás dioses. Entre estos dioses primigenios estaban Gaia, la Madre Tierra, Eros, la ejemplificación de la fuerza de la Procreación, el Tártaro que era el inframundo, aquel agujero bajo la tierra, Erebo, el dios primordial de la Oscuridad y por ultimo estaba Nyx, la diosa de la Noche.

Como ella nació del Caos, exactamente de una deidad incierta, que representaba las primeras fases del universo, cuando nada tenía una forma clara ni decisiva y todo se limitaba a ser una masa amorfa estaba a escasos pasos de la desintegración. Fue Nix, la que en ese estado, se encargó de colaborar para que el orden en el cosmos se fuera estableciendo.

Como una de las diosas más antiguas, Nyx fue una pieza muy importante entre los antiguos griegos, entre las grandes acciones que se atribuían, estaba el hecho de ser la responsable de la existencia de muchos de sus dioses más importantes de la mitología.

Los griegos la representaban como una mujer de gran belleza, contando con hermosa alas negras y  conduciendo un carruaje tirado por dos caballos, vestida con un largo manto negro plagado de estrellas y acompañada con frecuencia por sus hijos gemelos, Hipnos y Tánatos. Sus poderes excedían a los de cualquier otro dios y su culto se llevaba a cabo en toda Grecia a pesar de ser tan raro.

En Grecia como se mencionó con anterioridad, la Noche rara vez es destinataria de cultos, era mucho más frecuentemente que la diosa Nix merodeara en el fondo de otros cultos. Por eso había una estatua llamada Noche en el templo de Artemisa en Éfeso pero al igual que a las Erinias o a las Moiras, se le hacían rituales de consagración con ovejas negras y con gallos debido a que se creía que su canto trastornaba la quietud de las noches.

Se creía que sus poderes eran superiores a los de cualquier otro de los dioses, se decía que hasta generaba terror en el mismísimo rey de los dioses, Zeus. Su tarea en el mundo, no solo se limitaba a que fuera ella misma, es decir, en ser la noche, ya que cada uno de sus actos, forman parte de un complejo mecanismos que se asegura de la estabilidad del universo.

Tal vez por eso Zeus siempre reprimió su furia contra ella en todo momento, además de estar sumamente agradecido con ella, por colaborar activamente para que el Señor del Olimpo derrocara a su tiránico padre y lograra volverse el gobernante del mundo de los dioses, al caer sobre el borracho y eufórico Cronos que se encontraba en su cueva, induciéndolo a un sueño profético a través de un canto hermoso y melancólico.

Interpretación de Nix

3.11.19

Érebo (Ἔρεβος)



En la mitología griega, Érebo (‘oscuridad’, ‘negrura’ o ‘sombra’) era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos (Σκότος). Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos. Era descendiente de Caos solo, hermano de Nix y padre con esta de Éter, Hemera y Dolos.

La tradición órfica afirmaba que Érebo era hijo de Chronos y Ananké. Autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nix. Moros, Caronte, Eleos, Ftono, Geras y las Keres se contaban entre ellos.

Nix arrastraba las oscuras nieblas de Érebo por los cielos llevando la noche al mundo, mientras Hemera las esparcía trayendo el día. Nix bloqueaba la luz de Éter (el aire superior brillante y luminoso) y Hemera despejaba la oscuridad permitiendo que el Éter volviese a iluminar la tierra. (En las antiguas cosmogonías se consideraba que la fuente del día era el Éter o atmósfera brillante y no el sol.)

De acuerdo a algunas leyendas posteriores, Érebo era parte del Hades, el inframundo, e incluso a veces se usaba como sinónimo. Él era el lugar por donde los muertos tenían que pasar inmediatamente después de fallecer. Después, Caronte los portaba cruzando el río Aqueronte, y entraban al Tártaro, el verdadero inframundo.

Interpretación de Érebo

2.11.19

Eros (Έρως)



Eros (Ἔρως) es el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Nicte y Erebo pero también se decía que fue de Afrodita y Ares aunque según 'El banquete' de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor. En el pensamiento griego parece haber dos aspectos en su concepción:

  • En el primero es una deidad primordial que encarna no solo la fuerza del amor erótico sino también el impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza, la Luz primigenia que es responsable de la creación y el orden de todas las cosas en el cosmos. 
  • En la Teogonía de Hesíodo, el más famoso de los mitos de creación griegos, Eros surgió tras el Caos primordial junto con Gea, la Tierra, y Tártaro, el Inframundo. De acuerdo con la obra de Aristófanes 'Las aves', Eros brotó de un huevo puesto por la Noche (Nix), quien lo había concebido con la Oscuridad (Érebo). En los misterios eleusinos era adorado como Protógono (Πρωτόγονος), el ‘primero en nacer’.

Posteriormente aparece la versión alternativa que hacía a Eros hijo de Afrodita con Ares (más comúnmente), Hermes o Hefesto, o de Poros y Penia, o a veces de Iris y Céfiro. Este Eros era un ayudante de Afrodita, que dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales.

En algunas versiones tenía dos hermanos llamados Anteros, la personificación del amor correspondido, e Hímero, la del deseo sexual.

La adoración de Eros era poco común en la Grecia más antigua, pero más tarde llegaría a estar muy extendida. Fue adorado fervientemente por un culto a la fertilidad en Tespia y jugó un importante papel en los misterios eleusinos. En Atenas, compartió con Afrodita un culto muy popular y se le consagraba el cuarto día de cada mes.

Eros, muy enfadado con Apolo al haber bromeado éste sobre sus habilidades como arquero, hizo que se enamorase de la ninfa Dafne, hija de Ladón, quien lo rechazó. Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

La historia de Eros y Psique tiene una larga tradición como cuento popular del antiguo mundo grecorromano mucho antes de que fuera escrita, por primera vez en la novela latina de Apuleyo 'El asno de oro', siendo una evidente e interesante combinación de roles. La propia novela tiene el estilo picaresco romano, aunque Psique y Afrodita retienen su carácter griego, siendo Eros el único cuyo papel procede de su equivalente en el panteón romano.

La historia es narrada como digresión y paralelo estructural al argumento principal de la novela de Apuleyo. Narra la lucha por el amor y la confianza entre Eros y la princesa Psique, cuyo nombre es difícil de traducir apropiadamente, pues trasciende los idiomas griego y latino, pero puede considerarse que significa ‘alma’, ‘mente’, o mejor ambas. Afrodita estaba celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, y así ordenó a su hijo Eros que la hiciera enamorarse del hombre más feo del mundo. Pero el propio Eros se enamoró de Psique, y la llevó por arte de magia a su casa. Su frágil paz fue arruinada por una visita de las celosas hermanas de Psique, quienes hicieron que ésta traicionara su confianza. Herido, éste la expulsó y Psique vagó por la tierra, buscando a su amor perdido. Apuleyo atribuye en su obra una hija de Eros a Psique, Hedoné, cuyo nombre significa ‘placer’.


1.11.19

Gea (Γῆ)


La Teogonía de Hesíodo cuenta​ cómo, tras el Caos, surgió Gea (Γῆ) «la de amplio pecho», la eterna fundación de los dioses del Olimpo. De su propio ser, «sin mediar el grato comercio», trajo a Urano, el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a las colinas, y también a Ponto, la infructuosa profundidad del mar.

Hesíodo menciona que Gea concibió más descendencia con Urano. Primero, los Cíclopes, gigantes de un solo ojo constructores de murallas, a los que posteriormente se les dieron nombres: Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’): «El vigor, la fuerza y los recursos presidían sus actos.» Luego añade los tres terribles hijos de cien manos de la Tierra y el Cielo, los Hecatónquiros, Coto, Briareo y Giges, cada uno con cincuenta cabezas.

Urano escondió a cíclopes y hecatónquiros en el Tártaro para que no vieran la luz, regocijándose de su maldad. Esto provocaba dolor a Gea (el Tártaro era su vientre), por lo que creó un pedernal gris (o adamanto) y de éste fabricó una gran hoz, y reuniendo a los titanes les pidió obediencia. Solo Crono, el menor, se atrevió a tomar la hoz y castró a su padre cuando este se acercó a Gea para yacer con ella. De las gotas de sangre y Gea concibió aún a más hijos: las fuertes Erinias, los Gigantes con armadura y las Melias (ninfas de los fresnos).

Crono arrojó al mar los testículos de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Tras la castración de Urano, Gea parió a Equidna y Tifón, engendrados por Tártaro. De su hijo Ponto tuvo a las deidades marinas Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Con Éter tuvo a Ergía, la diosa de la pereza y la holgazanería.

Interpretación de Gea.